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Wednesday, December 12, 2012

Paro, fracaso educativo



 

Cuando un niño, adolescente o joven universitario, afirma no tener nada que estudiar se le suele responder que hasta que no tenga todo sobresaliente tendrá algo que estudiar. De modo que mientras exista una deficiencia en el conocimiento será posible crecer en este. Por tanto, los estudiantes desocupados que no alcanzan buenas calificaciones no pueden culpar a nadie más de estas, sino a su desidia.
Si extraemos esta lógica al campo de lo profesional y laboral, me pregunto ¿cómo siendo España un país no sobresaliente, es decir, de 10, en tantos aspectos (universidad, industria, banca, infraestructuras, política, economía, y todos los etcéteras que se quieran poner) puede tener tantos ciudadanos -unos seis millones- en edad laboral desocupados?

En este caso, la desocupación que no se deba a la mera desidia, viene impuesta. Impuesta desde su raíz por un sistema educativo que no dirige bien hacia las auténticas necesidades de crecimiento de la nación. La escuela ha sido maltratada en España por leyes educativas promovidas desde el prejuicio ideológico. Quizá sea momento de aceptar el auténtico valor de la escuela como garante del futuro de una nación.  Un proyecto educativo que respete los intereses particulares de la persona, pero que pueda conducirlos hacia los de la nación, de modo que no entren en conflicto y dirija a cada uno a solventar una de las muchas deficiencias que tiene España.

Saturday, June 16, 2012

Yo soy una ONG






No hace muchos días me asaltó –eso sí, con una espléndida sonrisa-, un cruzrroja, o sea, uno de esos chicos que se distinguen del pedigüeño de turno por vestir un chaleco estampado con la marca de la ONG correspondiente. 
“¿Quieres usted colaborar en alguna acción social?” Pero es que yo ya colaboro. No llevo chaleco, ni asalto al transeúnte por la vía pública, pero mire, yo soy una ONG. Y es que de momento tengo una nómina. Colaboro con muchas labores sociales con mis retenciones e impuestos. Con el dinero que no llego a cobrar de mis horas de trabajo, promuevo algo tan admirable como el equilibrio ecológico, pues con ese dinero los consejeros de la Junta se fuman porros que reducen la extensión de los cultivos de marihuana (especie invasiva) y el rey mantiene a raya la población de elefantes en el castigado continente africano. Con mi dinero socorro –muy desinteresadamente- la mejora sanitaria de aquellos que se cambian de sexo, o a la de aquellos que cada fin de semana caen en coma etílico y han de ser asistidos por la Seguridad Social. Qué decir de mi desinteresadísima colaboración con el fomento de los derechos del trabajador, financiando con mi dinero (en forma de subvención) los miles de pasquines, pegatinas y pancartas de los sindicatos (cuya producción se ve que requiere muchos liberados sindicales), o los ingresos por el PER que sostiene a familias enteras (quien trabaje en el campo y viva en un pueblo lo sabe) cuyos miembros no han trabajado nunca ni tienen ánimo de hacerlo. Por supuesto, con mi dinero ayudo al bienestar social, tanto del erasmus que se va a emborracharse a otro país, porque el alcohol de aquí ya no “le pone”, como a los familiares de los políticos que cobran con mi dinero los puestos de trabajo diseñados a la carta, designados a dedo y de incierta utilidad. También fomento el estudio y la formación académica de calidad, pues, con mi dinero, los estudiantes de la pública (escuela y universidad) cada vez acceden a más becas económicas con peores notas, además de poder promocionar de curso de modo automático, así recortan en horas de estudio y les es posible dedicarse a lo lúdico. Y lo mejor, en esta época de crisis contribuyo a crear infraestructuras. Por ejemplo, cada vez que hay una huelga o una concentración de quinceemes, los municipios reponen contenedores quemados, tienen que limpiar las pintadas en cualquier edificio, despegar las consignas de sus reclamaciones hasta de las señales de tráfico, y arreglar desperfectos en el mobiliario urbano. ¿Con qué dinero? Con el mío. Y esto es solo una pequeña parte de lo que hago con lo que producen mis horas de trabajo.
Yo soy una ONG, a la que le podríamos llamar Organización de Nóminas de Gilipollas. Y es que contribuyo desinteresadamente, es decir, sin interés ninguno, a que unos cuantos se aprovechen del dinero que sumado mes a mes me permitiría alquilar un piso o comprarme un coche. Así que querido cruzrroja, búsquese una nómina y verá qué bien ayuda al desarrollo.

Sunday, April 18, 2010

Más vale hambre que nunca


No es necesario ser Einstein para darse cuenta de que algo huele a podrido en la política nacional. La putrefacción se deja notar en todos los medios de prensa diaria, pero no porque proceda de ellos (lástima que el ejercicio del periodismo se haya convertido en un dispensador de cieno), sino de las instituciones de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Muestra de ello serían los últimos escándalos de corrupción política, las querellas contra Garzón, el Estatuto de Autonomía catalán, el Tribunal Constitucional, el apoyo del Gobierno a los que dificultan la separación de poderes democráticos… No obstante a no tener que ser Einstein para caer en la cuenta de los efluvios públicos, parece que es ahora cuando la sociedad se empieza a sensibilizar con estos "extraños" de la vida institucional española.
Hay un refrán que dice que cuando el hambre acucia se agudiza el ingenio. No es que ahora la situación esté peor, sino que las cabezas -¡que hay que ver cómo estaban!-, al menos algunas de ellas, han empezando a razonar y a darse cuenta de que el Gobierno de Zapatero carece en muchas ocasiones de lógica y es, sin embargo, rico en contradicciones. La inteligencia, aun dormida por tiempos de vacas gordas, es capaz de resurgir de su sueño y arremangarse para ver si faenando un poco consigue encontrar alguna solución a aquello que al sentimentalismo ramplón del Gran Hermano supera hasta la desesperación.
Cuatro millones y medio de parados, estómagos vacíos, inseguridad en los ingresos, falta de garantías para la conservación de la calidad de vida, han conseguido que la gente deje de volver la cara a lo que ya desde el principio venía oliendo mal y comiencen a sospechar de la salubridad de una legislatura que parece ocasionar más problemas de los que soluciona.
Estamos en una sociedad en la que pedimos responsabilidades por todo lo que pasa. ¿Pediremos responsabilidades al Gobierno? Sí, habrá que hacerlo, y lo hará la historia. Pero ya va siendo hora de que nos demos cuenta de que si nuestra democracia no va bien es por culpa de los que hemos vuelto la cara a los abusos de poder, permitiendo con el silencio y la pasividad que algunos hayan hecho lo que les ha dado la gana.

Tuesday, November 03, 2009

Intelectuales de izquierdas


En este mes de octubre parece que vuelven a ocupar especial relevancia los llamados “intelectuales de izquierdas”, denominación que reciben una serie de escritores, ensayistas, cantantes y directores de cine, tales como Joaquín Sabina, Luis García Montero, su mujer Almudena Grandes, Miguel Bosé, Fernando Amenábar... todos ellos relacionados por reivindicar una cultura del progreso.

Así, este mes, algunos de nuestros “intelectuales de izquierdas” han realizado un panegírico de la progresista política económica de Zapatero, la que arruina a los españoles con paro e impuestos, pero permite a los sindicalistas cenar en restaurantes de trescientos euros el cubierto. Este mes, aparece Ágora, una producción a medias con los imperialistas yanquis, y con actores yanquis, que se lleva los elogios de unos y de otros, y su dinero. Y un Miguel Bosé que se dedica a dar conciertos en una Habana, donde la dictadura castrista limita las libertades individuales y donde se atenta a diario contra los derechos humanos.


A parte de estas contradicciones, me resulta muy llamativo que lo que defienden estos “intelectuales de izquierdas” –y mantengo las comillas también en la palabra izquierdas-, si no con sus obras, sí con su discurso ideológico, sean unos valores como el de la defensa de los más débiles frente a la opresión del poderoso, la solidaridad, la justicia, la libertad… sentimientos loables que no proceden de la izquierda, ni de la derecha, sino que históricamente tienen su origen en el cristianismo. Que no se engañen pensando que sus bonitos valores proceden de la cultura romana (que ni entendía de piedad, ni de misericordia, ni de perdón ni de igualdad social), o de los visionarios marxistas (los grandes asesinos y opresores de la humanidad en el siglo XX, superando con creces el holocausto nazi, y baste mirar la URSS, China, Corea, o su amiga la Cuba de Fidel).


Sí, lo que tiene de bonito todo eso que defienden los “intelectuales de izquierdas” es la herencia de una cosmovisión cristiana. Lo que parece más de izquierdas en su discurso ideológico más bien sería lo que aportan a esos valores recibidos, ya que los entienden no en su sentido originario, sino como que cada no pueda hacer lo que le dé la gana sin responder ante nadie para lograr la paz y la concordia, una utopía más. Eso último fue, en definitiva, lo que entendieron sus antepasados los Robespierre, los Stalin, los Mao, los Castro… y a la vista están los resultados de tan intelectuales gurús: millones de muertos. Olé su inteligencia. Yo me quedo con los cristianos que en su estupidez irracional y fanática se desviven por cuidar de los desamparados, de los enfermos terminales y de sida, de los huérfanos, de los no nacidos, de los discapacitados, de los que pasan hambre, de los analfabetos, de los desesperados… todo eso hoy, en ese mundo que los “intelectuales de izquierdas” aborrecen, no en un futuro utópico lleno de medios. Dichosos ellos.

Sunday, May 10, 2009

Reprobando la ciencia


No quería escribir sobre este asunto, pues ya lo han hecho muchos y porque pienso que no tiene necesidad de muchos argumentos lo que es evidente. Sin embargo, por cariño al Santo Padre y por amor a la verdad, aportaré mi granito de arena a este debate.

Me quería apoyar en dos argumentos, los únicos científicos que conozco sobre este tema, para defender las declaraciones del Papa Benedicto XVI a favor de la vida y el amor humano y en contra del preservativo. Se trata del muy desconocido caso Uganda, único país africano donde se reduce el número de contagiados de SIDA hasta casi desaparecer y del más cercano caso de incremento de embarazo entre adolescentes en España, curiosamente desde la penúltima campaña publicitaria del Gobierno para usar el preservativo (la del póntelo, pónselo).

En el segundo caso es evidente (lo dicen las estadísticas del propio Ministerio de Sanidad) que desde que hay preservativo hay más promiscuidad y más riesgo de embarazo precoz (10.700 casos en 2007). Del mismo modo que puede haber embarazo con preservativo, la lógica me lleva a pensar que puede haber contagio de enfermedades de transmisión sexual. Conclusión de los expertos del Ministerio de Sanidad: hacer una nueva campaña del preservativo para adolescentes y repartirlos a diestro y siniestro [¿?].

En el primer caso, es evidente que el Gobierno de Uganda promocionó la abstinencia sexual entre los jóvenes y las relaciones esporádicas para disminuir la promiscuidad y así el riesgo de contraer el SIDA. Resultados: desciende el número de contagios según datos de la Organización Mundial de la Salud y de las Naciones Unidas. En los demás países el SIDA no solo se mantiene, sino que aumenta. Conclusión de nuestro Gobierno: hay que mandar más preservativos a África para evitar el contagio de SIDA [¿?].

No quiero interpretar esto, a cada lector lo dejo. Ahora bien, no sé cómo pueden llamar irresponsable a Benedicto XVI por defender al hombre y a la mujer africana del mercado del sexo, quien tan irresposable e irracionalmente aplica medidas en su contra, y a los datos me remito y no a argumentos morales.

Monday, February 04, 2008

Más de lo mismo


El PP ha hecho oposición a sus rivales en el Gobierno este fin de semana, diciendo básicamente que deje a la Iglesia en paz y que se dedique a hablar del tema que le interesa a los españoles, es decir, el paro y la economía. Y la verdad es que ya empiezo a estar cansado de “lo que quieren los españoles”, porque hace sentirme ajeno a esta nación de españoles que quieren cosas que no me incluyen ni por la derecha, ni por la izquierda, lo que me deja fuera de toda estadística.

Por mi parte, como español, o como persona que ha nacido en España y que vive y vota precisamente en este país, afirmo que me preocupa que se ataque a la Iglesia, y que algún barbado político diga que dejen los eclesiásticos de hacer ruido de sotanas, y que el Presidente de un Gobierno (es decir, un mero zoquete entre tantos) diga refiriéndose a la jerarquía de la Iglesia Católica, entre cuyos fieles me cuento, que sean unos radicales que buscan el oscurantismo y la moral de otros tiempos. Lo dice y se sonríe con esa pedazo de cara de zoquete, al que dan ganas de dirigirle esa regia frase de “¿por qué no te callas?” y hacemos así un ahorro energético de luz de televisión y no hay que malgastar las millones de hojas de papel que saldrán mañana de las rotativas periodísticas para recoger esa sandez.

No puedo más que protestar y manifestar mi enorme enfado por el insulto a la inteligencia que resulta el palabreo vacuo e indecente de quienes se arrogan el inquisitorial poder de señalar quiénes pueden hacer ruido y quiénes no en este país. Los católicos ya se ve que no, y menos con las sotanas. Sencillamente somos despreciados. Sí los nacionalistas, aunque su ruido sea el de las armas de fuego y el de la deflagración de amonal. Es más, se atreven a decir a quiénes representan los obispos, y deciden que solo a unos pocos católicos. Que la ignorancia es atrevida, ya lo dice el refrán, y no conocer que no se puede ser católico si no hay adhesión a la Jerarquía y al Papa, es una de esas gigantes ignorancias que resultan insultantes. La Iglesia y sus obispos –ciudadanos- tienen derecho a defender sus ideas y el PSOE se debe aguantar y en todo caso si se da por aludido intentar hacer autocrítica por si hay algo en lo que tenga que cambiar. Es muy arrogante pensar que se es perfecto y que por estar en el poder no se admiten fallos. Ya se sabe que es muy cómodo gobernar cuando todos dicen amén a lo que se plantea, pero no es el caso de la nación en la que se encuentran ¿o pensaban que iban a poder atar y desatar a su antojo sin que nadie diga nada? Lo siento pero ni la política es religión, ni los ciudadanos somos tontos.

Dejen ya de ocultar su tirria a la moral que defiende la vida y la integridad personal de ser humano y digan claramente que prefieren una España permisiva e individualista, y dejen ya de marear la perdiz diciendo lo que dicen o no dicen los ciudadanos o lo que deberían de decir y a quiénes representan los que dicen algo. Los ciudadanos dicen lo que dicen, lleven sotana o no, y el Gobierno tiene la obligación de atender la diversidad y aceptar que sean ya millones de personas las que salgan al paso de las ocurrencias caprichosas y oportunistas de este Gobierno en materia de educación, de familia, de economía, de moral pública, de terrorismo, de política territorial, de relaciones internacionales, o de ridículos internacionales, de gestión de comunicaciones y empresas energéticas, de memoria histórica, de IRPF caciquitas… Por favor, dejen de manipular a la opinión pública y digan la verdad, al menos por la honradez humana que predican.

Este sí es un auténtico interés de al menos un español de carne y hueso y que firma este artículo para que conste su autenticidad.

Sunday, September 16, 2007

El buen leer

Desde hace ya unos años vengo observando en los proyectos curriculares de la asignatura de Lengua Española y Literatura, que uno de los objetivos primordiales de esta asignatura es lograr que el alumno adquiera destreza en la lectura de textos y en su comprensión, como instrumento para desarrollar las capacidades comunicativas.

Efectivamente, no le falta razón a quien afirme que la lectura es muy conveniente para aprender a escribir y a expresarse, así como para comprender y entender lo que nos dicen o leemos. Por eso es magnífico que estemos de acuerdo en nuestra comunidad educativa en la obligatoriedad del estudio de esta asignatura hasta finalizar el Bachillerato. Es más, en la LOE se contempla el incremento de horas semanales que en las aulas españolas se dedicarán a impartir esta asignatura tan instrumental.

Sin embargo pienso que es un error limitarse a ver la lectura como un instrumento, como un simple medio para lograr despertar la capacidad comunicativa y para desarrollarla con éxito y corrección. La lectura va más allá, trasciende siempre el mero aprendizaje más o menos explícito de unas estructuras gramaticales, la lectura de un libro o de un artículo, ofrece siempre una visión de la vida, del mundo. La lectura de una novela, de un poema o de una obra teatral siempre aporta la experiencia de personas ajenas, de mundos ajenos y de pensamientos ajenos. A diferencia de otros medios escritos, las obras literarias presentan modelos, muestran lo que hay de bueno y de hermoso en la existencia, sin demostrarlo. Cualquiera es capaz de acceder a sus contenidos, cualquiera es capaz de comprender y valorar los argumentos, porque cualquiera que lea o escuche estas historias, estas palabras, tiene algo en común con todo esto: la vida.
La lectura sirve para leer mejor, para escribir mejor, para comprender mejor textos expositivos, argumentativos, descriptivos, narrativos… No. La lectura sirve para aprender a vivir, para aprender a saborear la excelencia del dolor (el gran problema de nuestro siglo), para encontrar un tesoro de conocimiento que nos guíe hacia la felicidad, que nos ayude a comprender el sentido de pisotear nuestro yo, como tantos héroes, para alcanzar la perfección, que nos ayude a respetar al otro por su propia dignidad de persona, por la libertad de su conciencia. La lectura sirve sobre todo para aprender a movernos por situaciones en las que otros ya se han encontrado.

Hay dos males, al menos, en nuestra sociedad que nos encaminan hacia una decadencia moral y espiritual, hacia una crisis de virtudes y valores: uno, el no leer libros o el leer libros malos; otro, quitarle a la lectura su función principal de transmisora de cultura y de mensajes valiosos.

Tuesday, August 28, 2007

Un complejo llamado España

No soy psicólogo, pero si alguien en el futuro investiga sobre la sensación de ridículo que una persona adquiere cuando hablan de su patria, me pido ponerle el nombre: “Complejo de España”.

Complejo es una sensación subjetiva, una emoción, que puede basarse en un hecho objetivo y contrastable, como la obesidad, la escasez de altura o cualquier tipo de desmejoramiento físico, o por el contrario, se puede basar en un hecho solamente percibido por el sujeto que padece tal complejo, como el complejo de inferioridad en casi todas sus manifestaciones. El complejo de inferioridad parece ser causado en muchos casos por el juicio censor de las personas con las que el acomplejado tiene algún tipo de relación (profesional, deportiva, familiar, etc.), censura que crean un desequilibrio emocional en el sujeto, que reacciona extrapolando esas valoraciones negativas a todos los ámbitos y aspectos de su vida, llegándose a creer que efectivamente tales carencias son reales.

El “Complejo de España” sería uno de los complejos del segundo tipo, de los que se apoyan o fundamentan en apreciaciones subjetivas, provocadas por el juicio censor de otros, es decir, un complejo de inferioridad. Desde la derrota de la Armada Invencible, los españoles hemos permitido impasibles que sean otros los que escriban nuestra historia. Sobra aquí decir que la Historia está escrita por los vencedores, porque eso no está mal, el vencedor tienen tanto derecho a escribir la Historia como cualquiera, lo que es patético es que los que no han vencido, “los perdedores”, no sólo no se atrevan a escribir la Historia o a contariar los hechos revelados por los vencedores, sino que acaben por creer a pies juntillas todos los tópicos, manipulaciones y mentiras que otros han inventado sobre ellos. El silencio ante la injusticia es una cobardía, surge del miedo a levantar la voz, a quedarse solo, a hacer el ridículo, a ser señalado, a complicarse la vida… el silencio ante la injusticia surge de la falta de compromiso con la verdad, de la incapacidad de objetivizar los problemas y de valorar los hechos, las cosas y la propia persona en su justa medida.

Otros han dicho de España que su gestión en el Imperio fue penosa, otros han dicho que las costumbres españolas eran atrasadas, otros han dicho de España que sus dictaduras son peores que las suyas, muchas cosas han dicho otros de España gratuitamente, y nos las hemos creido. España se ha paseado desde esos remotos años cabizbaja por Europa, como una cenicienta en una fiesta de postín, pero sin traje para la ocasión. Ahora, sin saber quiénes somos o qué es España, parece que queremos sacudirnos esos sambenitos de hechos inexistentes, para despojarnos de la vergüenza sentida al identificarnos con una España de leyenda negra creada por los enemigos de la cultura española.

Sin duda, cuando alguien pretende desprestigiar a otro a toda costa no es porque le resulte indiferente e inofensivo, al contrario, la difamación y la acusación son las armas del débil, del que no sabiendo cómo subir por encima del fuerte, recurre al juego sucio y a la trampa. España ha sido una nación grande, no por esos tópicos del honor o de la gallardía, etc. España ha sido una nación grande por sus valores. Valores que han alentado algunas de las hazañas más importantes de la humanidad como la fundación del Estado Moderno; el descubrimiento de América y su evangelización; la batalla de Lepanto, en la que se frenó una inminente invasión de Europa por parte de los árabes y de su cultura; la resistencia a la invasión francesa del siglo XIX, la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, etc. Por no mencionar las aportaciones al mundo de la ciencia, del arte, del pensamiento, de la espiritualidad y de la literatura que han dado y dan los oriundos de estas fronteras.

En fin, parece que hay acomplejados que se avergúenzan de su pasado, por ignorancia, por no conocer de éste ni más -ni en más profundidad- que lo que ingleses, franceses, alemanes o americanos han escrito de él. Y porque después de haberse creído las difamaciones ajenas, han comparado esos hechos acusadores con el maravilloso universo que cada uno de ellos a su vez han difundido sobre sí mismos. Resultado: el complejo. Solución: la paranoia de quien quiere dejar de ser alguien que no es. La paranoia en la que cae el que tiene un complejo de inferioridad, por no haberse llegado a conocer a sí mismo, por no haber sabido valorar en su justa medida, con objetividad, sus errores y sus aciertos, habiéndose creído que es lo que otros le han dicho que es , o incluso peor, lo que se imagina que otros dicen o piensan de él. Por supuesto todos ellos son mejores que el acomplejado y no tienen defectos, eso piensa el acomplejado.

Mi tranquilidad al menos, al ver tanto paranoico de su identidad intentando desbaratar nuestra cultura (la de la ley natural, la de los valores cristianos que tanto bien han hecho a una humanidad impía –lo digo en su sentido más literal de falta de piedad-, la de las virtudes humanas como la generosidad, la honradez, la lealtad, el vigor, el arrojo…), es que en el fondo lo que quieren destruir no es España, sino una imagen viciada y extremada de sus propios miedos y falta de personalidad. Allá ellos, pero no seamos una vez más tan cobardes de guardar silencio ante la injusticia. La injusticia de una educación para la ciudadania que pretende convencer a los más indefensos de que España ha sido hasta ahora una vergüenza, y que tiene que empezar a ser el engendro de depravación y vacuidad que el socialismo español está creando con sus leyes inmorales y dictatoriales, dictadas tal vez, por no se sabe qué cultura ajena a la nuestra, que a mí me recuerda mucho a la ilustración francesa, a la dictadura soviética, y a la ideología marxista del sexo, propagada por frustados comunistas americanos.

Wednesday, August 30, 2006

Decadencia española PP-ZP



Esta mañana leía un diario de tirada nacional. La sucesión de calamidades y asuntos rocambolescos, me ha recordado aquella canción de Sabina, donde los pájaros visitan al psiquiatra, las niñas ya no quieren ser princesas, etc. Me refiero a la desbordante inmigración ilegal, los malos tratos, asaltos a casas bien, incendios desoladores, accidentes irresponsables en carreteras y vías, intrigas internacionales creadas por oscuros intereses y rivalidades, tropas españolas de aquí para allá, víctimas del terrorismo silenciadas por el poder del terrorismo, presidentes que contradicen sus palabras con los hechos, oposiciones que contradicen sus hechos con las palabras, nacionalismos que acosan la soberanía nacional, memorias históricas que rescatan odios y recelos… así, no se sabe “si el mundo está al revés o si soy yo quien está cabeza abajo”, como diría algún otro cantante.
Los tiempos no están cambiando: los tiempos han cambiado. El pueblo español está triste, se respira en la calle: caras largas, miradas desconfiadas (a veces desafiantes) palabras deshumanizadas… El sentido del humor se ha vuelto ácido e irónico, quedando como única alternativa la broma zafia y ordinaria, cargada también de acidez, por otro lado. El optimismo ha quedado reservado para los infelices y soñadores que no saben nada de la vida. El egoísmo se ha constituido en una vía de escape, en la puerta de salida de una sociedad en la que la persona no existe, solo el individuo. España provoca tedio, asco –digamos-, y el español ya parece aceptar resignado cualquier esperpento que ocurra en nuestra política o en nuestras leyes, sin inmutarse, mientras no repercuta en su práctica cotidiana del egoísmo. Cuando algo le contradice en primera persona, como al niño al que le quitan el juguete, patalea y exige responsabilidades, pero sigue sin hacer nada con proyección social, solo se queja, reniega, incluso insulta.
El español “realista” y “crítico” formado por el telediario, por “Aquí no hay quien viva” y por la LOGSE, detesta lo social y lo acepta como un mal menor, pues de vez en cuando se le puede sacar provecho. La virtud y la sabiduría no interesan a nadie (menos a los promotores de la LOE, y solo para desterrarlas). La responsabilidad ciudadana desaparece (incluso entre los que deberían promoverla: el Gobierno), porque desaparece el sentido de la sociedad.
Si el español está triste, siente tedio y reniega de la sociedad, y si consideramos que el hombre debería desear la felicidad, tiener capacidad para sobreponerse a cualquier situación y ser el protagonista de las mayores gestas (como en el fondo desea cuando proliferan los juegos de rol, la literatura fantástica y el Capitán Alatriste), y que es un ser, por naturaleza, social… si consideramos todo esto, parece que existe un fracaso y una enfermedad. ¿Fracaso de quién?, ¿de la modernidad?, ¿de Europa?, ¿de eso que se llamaba España?, ¿de un Gobierno?, ¿de los propios ciudadanos que no han sabido ser tales?
¿A quién culpar de que nos hayamos vuelto mayoritariamente egoístas y soberbios? ¿A quién pedir la responsabilidad de acomodarnos en la mentira y en la incapacidad de reconocer el error propio sin traumatizarse? ¿Quién puede ser responsable de que se lapide y demonice a los que predican la expansión generosa de la persona hacia los demás y el verdadero respeto mutuo?
Los tiempos han cambiado. La decadencia es evidente, hasta tal punto, que hay quienes han perdido la capacidad de reconocer una evidencia, o lo que es peor, de aceptarla. En otras ocasiones cuando una civilización ha entrado en un estado decadente, es decir, cuando ha perdido los proyectos comunes, los valores fundamentales y el sentido de sus instituciones y su coherencia, ha sido sustituida, por otra. Vemos como la ausencia de proyectos y valores en España, está siendo suplantada por los proyectos y valores de grupos de inmigrantes ya instalados dentro de nuestras fronteras. Es cuestión de dejar pasar el tiempo, como ahora. ¿La Historia identificará estos años como Decadencia española PP-ZP? ¿Cómo la era de la desaparición de una civilización llamada Europa? ¿A quién le van a pedir después responsabilidades?

Saturday, July 15, 2006

La paz de ZP


El extravagante proceso de paz que promueve ZP con ETA a saber cómo acabará. El éxito de esta maniobra "dialogante" siempre será relativo. En el mejor de los casos ETA abandonará su acción terrorista y los demás... Las concesiones de los demás siempre habrá quienes las vean bien, sean cuales sean. Pero, en qué consiste la paz que promueve el señor ZP. En esos carteles elaborados en letra de imprenta, todos iguales, que superpuestos PAZPAZPAZPAZ, reclaman el voto a ZP A ZP... con una rapidez inusitada y una coordinación demasiado extraña para haberse improvisado en apenas 12 horas el día 11 de marzo.
En el mejor de los casos ETA abandonará las armas... ¿y qué? ¿Es posible una sociedad en paz cuando se atropeyan derechos fundamentales como el derecho a la vida, el respeto a las conciencias, la libertad de enseñanza, el derecho a una familia, a la diversidad religiosa, a la soberanía democrática? Soy ciudadano español, ETA me molesta, pero ésta no me quita la paz. Sí me preocupa más un gobierno intervencionista, que crea problemas antes inexistentes, que remueve las fangosas aguas de nuestra historia, que promueve leyes injustas intentando forzar las conciencias de quienes no comparten su ideología, que acosa a los padres con inusuales sistemas educativos, que confunde a los ciudadanos con continuas contradiciones en temas de defensa y de relaciones internacionales, que no escucha a la oposición, que da la espalda al Santo Padre, pero que recibe a Carlinhos Brawm en la Moncloa... Decía Gandhi que no hay caminos para la paz; la paz es el camino.
Es posible que en el mejor de los casos se acabe ETA. ¿Y qué?

Sunday, December 05, 2004

¿Qué hay detrás del Gobierno del PSOE?

Mostraré algunos datos por los que pienso seriamente que el dúo humorístico Cruz y Raya está detrás del Gobierno de España
Resulta que los colegios que imparten un modelo de enseñanza diferenciada, es decir, que no son mixtos, están siendo casi perseguidos por los gobiernos central y autonómicos, por ser sexistas y discriminatorios. Sin embargo, en el ámbito familiar, se apoya y eleva a la categoría institucional de matrimonio a aquellos modelos diferenciados en los que sólo hay padres o sólo hay madres. Si se equipara el modelo de matrimonio homosexual al mixto asumiendo que tan bueno es uno como el otro para la formación personal de los “hijos”, por qué ese afán de buscarle los tres pies al gato con un tema tan politizado como es la equiparación de la enseñanza diferenciada a la mixta en el ámbito escolar. Y por otro lado, cómo se compagina ese interés por ayudar el matrimonio al tratarse de uniones gays, cuando se propone simultáneamente una ley que acelere el proceso de destrucción del mismo en parejas heterosexuales.
Sólo me parece más sospechoso el hecho de que las autoridades aplaudan la apología de la muerte que hace la película Mar adentro, a la vez que desplazan tropas de un lado para otro para que no haya más muertes por petróleo. Por supuesto, no hablaré de la ampliación de los supuestos para abortar vidas humanas, o la sonrisita de satisfacción cuando ven zarpar en las costas gallegas del siniestro Prestige ese barquito encantador holandés, cargado de preñadas españolas, y de non natos ciudadanos españoles que no vale la pena que nazcan, supongo que será para no ver lo que lloran nuestros ojos.
En fin, qué decir del original golpe de risa lo de las ministras modelos (no precisamente de conducta), y la burlesca trama de gobierno con globos sonda: asegurar un rotundo cambio para echar el freno al día siguiente. ¡Qué convicción y unidad de programa! Espero que en el próximo fin de año vuelvan a sacar el número del Debate sobre el Estado de la Canción: es lo más sensato que he visto en política en los últimos años.