Showing posts with label Progreso. Show all posts
Showing posts with label Progreso. Show all posts

Wednesday, January 22, 2014

Derecho de la mujer a decidir matar a otro u otra



Es probable que a más de uno le haya ocurrido lo que a mí antes de ponerme a escribir este texto: querer proporcionar el argumento definitivo e incuestionable sobre el asunto de marras. En esta ocasión, el aborto.
Sin embargo, es más que difícil hablar de determinados asuntos que se dicen “ideólogicos”, sin posicionar al lector, casi mecánicamente, a favor o en contra, y sin despertar ese “espíritu crítico” que todos tenemos, que más que intentar juzgar como  verdaderos o falsos los juicios del autor, se afana con cierta ansiedad en buscar aquella información , modo de decir, o lo que sea, que desnude el posicionamiento progre o reaccionario del narrador, para dejar de pensar y poder leer con tranquila simpatía o antipatía lo que resta del artículo.

En fin, yo les ahorraré esfuerzo; estoy en contra de toda ley que no prohíba taxativamente el aborto. Hala, a descansar la mente. Tampoco les daré el tal argumento definitivo. Lo siento.

Si aún continúan leyendo, díganme ¿quién duda en conciencia y sinceramente (después de haberlo pensado, claro está) de que la reproducción asistida (en tanto su aplicación supone el sacrificio de algunos embriones) y el aborto sean prácticas eugenésicas? Al fin y al cabo se trata de seleccionar quién vive y quién no, de manera arbitraria. ¿En qué nos diferenciamos, pues, de esos que seleccionaban a los individuos que debían existir y eliminaban al resto, esos nazis a los que ahora tanto aborrecemos? ¿Nosotros somos, quizá, mejores seleccionadores? ¿O tal vez nos merezcamos más que ellos el vivir con quien nos dé la gana? El hecho mismo de considerar una amenaza el nacimiento de un niño cuando toque, a parte de recordarnos ciertos relatos bíblicos como el de Herodes, dice mucho acerca de las motivaciones que mueven a una sociedad que se complace en definirse como moderna y democrática.

El juego de la igualdad



Juguemos a que estamos de acuerdo con lo que propone la ideología de género. Si es así que un hombre y una mujer son exactamente iguales, idénticos (no solo a efectos jurídicos, ni en lo referente a su igual dignidad personal), entonces entre ellos las únicas diferencias posibles son las impuestas por la biología, es decir, por el cuerpo con el que se nace, el cual no se elige. Todo lo demás son condicionamientos sociales. ¿Cómo es posible que esa misma ideología ampare a un transexual y en el caso de la Junta de Andalucía financie con el dinero público las operaciones de cambio de sexo? ¿Cómo puede plantearse tomar medidas contra un colegio andaluz que impone a un alumno llevar el uniforme acorde con el cuerpo que posee?


Si jugamos de verdad a la “igualdad”, un transexual transgrede las normas, pues al margen de su cuerpo dice ser mujer u hombre, lo que no es más que rechazar de plano que los hombres y las mujeres sean idénticos. No se puede ser hombre dentro de un cuerpo de mujer, ni mujer en cuerpo de hombre, pues para la ideología de género solo existen hombres y mujeres en el terreno biológico. En otras palabras, no existe la posibilidad de sentirse hombre o mujer, si no es por un condicionamiento social que presupone que las mujeres y los hombres sienten (se sienten) de un modo distinto. Un transexual es el antagonista de la igualdad de género; es el máximo exponente de la diferenciación de género. “Transexual” para las instituciones que vigilan la igualdad de género debería ser una palabra tan horrible como “sumisa”, “segregación”, “machismo”. ¿Qué sentido tiene que los que dictan las normas tomen medidas contra los que cuidan esas normas hasta el extremo de poder perder su concierto? El colegio de San Patricio de Málaga
y los padres perjudicados por la decisión de la Junta de abrir un expediente, deberían recibir, de acuerdo con esta ideología, un premio por su compromiso con la igualdad. Para mí, que estoy jugando a esto, son unos héroes y unas víctimas del poder. 

Wednesday, December 12, 2012

Paro, fracaso educativo



 

Cuando un niño, adolescente o joven universitario, afirma no tener nada que estudiar se le suele responder que hasta que no tenga todo sobresaliente tendrá algo que estudiar. De modo que mientras exista una deficiencia en el conocimiento será posible crecer en este. Por tanto, los estudiantes desocupados que no alcanzan buenas calificaciones no pueden culpar a nadie más de estas, sino a su desidia.
Si extraemos esta lógica al campo de lo profesional y laboral, me pregunto ¿cómo siendo España un país no sobresaliente, es decir, de 10, en tantos aspectos (universidad, industria, banca, infraestructuras, política, economía, y todos los etcéteras que se quieran poner) puede tener tantos ciudadanos -unos seis millones- en edad laboral desocupados?

En este caso, la desocupación que no se deba a la mera desidia, viene impuesta. Impuesta desde su raíz por un sistema educativo que no dirige bien hacia las auténticas necesidades de crecimiento de la nación. La escuela ha sido maltratada en España por leyes educativas promovidas desde el prejuicio ideológico. Quizá sea momento de aceptar el auténtico valor de la escuela como garante del futuro de una nación.  Un proyecto educativo que respete los intereses particulares de la persona, pero que pueda conducirlos hacia los de la nación, de modo que no entren en conflicto y dirija a cada uno a solventar una de las muchas deficiencias que tiene España.

Friday, August 24, 2012

Vuelta al cole




El Corte Inglés ya está preparado para la vuelta al cole, así lo dice su publicidad. Ya está el dichoso cartel inmenso que anuda los nervios en el estómago a los padres, que van a tener que desembolsar unos buenos euros en las mejores ofertas, y a los niños, que ven que su paraíso estival tiene fecha de caducidad. Lástima.
Y me pregunto ¿para qué ese gasto y esos nervios? Si los datos del fracaso escolar y de los resultados del informe PISA son reales, resulta que los españoles gastan tiempo, dinero y ganas en fracaso y bajo nivel educativo. Lo que no entiendo es por qué a la generación del fracaso escolar se le quiere denominar la más preparada de la historia, pero ese es otro asunto.
Lo cierto es que la LOE es un desastre, que ha reforzado los puntos más negativos que contenía la LOGSE, que no se funda en la realidad, sino en bonitas teorías pedagógicas y en ideología. Que haya que gastar dinero en esa porquería es denigrante para el contribuyente. Si yo tuviese que pagar cada año para que me destrocen el coche en un taller me tomarían por idiota. Más, si tengo que forrarlo a complementos caros antes de llevarlo. ¿Por qué pagamos y nos angustiamos para que nos destrocen obligatoriamente a los niños -al menos hasta los 16 años- en los centros de enseñanza? Ya que nadie parece dispuesto a legislar un proyecto educativo no demagógico, al menos que dejen a los padres tirar su dinero en el centro que les dé la gana y que les subvencionen una educación, que como mucho podrá ser igual de terrible, no más, que esta, como pueda ser la privada, donde se ofrece un poco más de alternativa, por ejemplo, la diferenciación entre niños y niñas atendiendo a sus diferencias cognoscitivas y madurativas, por ejemplo, ya que ofrecen otras muchas alternativas.

Friday, June 29, 2012

Lectura escolar



En el asunto de la lectura de los niños tememos renunciar a lo pragmático, aunque sus escasos resultados vayan en perjuicio de lo esencial.
¿Por qué deseamos que los niños lean, “aunque sea” un diario deportivo? Porque, sin duda, tenemos la convicción de que el hábito de descodificar palabras, sean las que sean, beneficia indiscutiblemente al lector. Sin embargo, en mi experiencia no pequeña de fomentar la lectura, encuentro, no inútil, sino hasta perjudicial, el hecho de que los niños lean por leer.
Actualmente en el mercado editorial juvenil se ofrecen ingentes cantidades de títulos encaminados a esta praxis del leer por leer. Y me pregunto ¿esas lecturas benefician a sus lectores? Si somos pragmáticos –y olvidamos cuál es la esencia misma de la lectura-, diríamos que sí, pues el niño se acostumbra a leer y eso hará que mejore sus destrezas expresivas. Es decir, un resultado que hace de la lectura una acción exclusivamente instrumental. Así y todo, no tengo clara la certeza de esta afirmación desde un punto de vista empírico, pues conozco una mayoría de consumidores de este tipo de lecturas que no mejoran su vocabulario, no maduran sus ideas y no son capaces de expresarse mejor que sus compañeros que no leen. Es más, fácilmente esos lectores acaban por abandonar la lectura y encontrar tediosa la presencia de un título clásico, qué decir ya si se trata de poesía.
Lo único pragmático constatable de estas lecturas es que resultan entretenidas en tanto que muchas de ellas apelan a esa curiosidad llamada morbo (erotismo, violencia, sangre, poder, venganza), que está despertando en las mentes adolescentes. En cuanto el morbo se puede encontrar más cómodamente en la internet, en la televisión y en la propia vivencia de la calle, no es raro que se abandone la lectura. ¿Ha resultado entonces formativo que el niño lea? Observo que no. Y es que se olvida que la literatura es algo que se valora por su esencia, no por logros cuantificables.  De modo que un niño que haya leído un solo libro en todo un curso académico, puede haber madurado más que el que haya recibido un diploma por leer gran cantidad de libros durante el mismo curso.
La literatura busca la comunicación y, por tanto, lo más importante es seleccionar los mensajes que pretendemos que el niño lea y asimile. Los mensajes más enriquecedores suelen expresarse de un modo que no se alcanza a comprender sin haber adquirido una determinada manera de descifrarlos, de leer. Si lo que enriquece de un libro es indescifrable, es entonces inalcanzable y hace estéril la obra literaria.
Para lograr que un niño esté en disposición de hacerse mejor –esto es la esencia- a través de la lectura, debemos ir ofreciéndole de modo progresivo libros de calidad, con valores universales, con riqueza expresiva, de toda índole: lírica, narrativa y dramática; con abundancia de simbología, con palabras en desuso dentro de su jerga y del empobrecido lenguaje coloquial. Para ello no queda más remedio que salir del mercado y de los fenómenos de masas. La lectura de un libro como Juego de tronos, puede resultar más perjudicial, esencialmente hablando, que no leerlo.
Los planes de estudios deberían ser más sensibles a la auténtica importancia de la lectura, de poner en disposición de leer, entender y disfrutar, por ejemplo El Quijote, a una mayoría de estudiantes; pero mucho me temo que los intereses ideológicos estén por la línea de grabar en la mente del lector lo políticamente correcto, frente a lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo, lo que merece la pena y lo que es despreciable. Y, sin duda, es por ello que una corriente muy fuerte de la actual didáctica de la literatura renuncie a los clásicos por mor de un canon impuesto por las necesidades comerciales de las editoriales y de los grupos ideológicos de poder como el feminismo, el ecologismo, el laicismo y otros ismos, siempre empobrecedores –ya que se limitan a ver la realidad por un solo canuto-, frente a la amplitud de los valores universales que hacen clásicos a los clásicos, pues son imperecederos.

Saturday, June 16, 2012

Yo soy una ONG






No hace muchos días me asaltó –eso sí, con una espléndida sonrisa-, un cruzrroja, o sea, uno de esos chicos que se distinguen del pedigüeño de turno por vestir un chaleco estampado con la marca de la ONG correspondiente. 
“¿Quieres usted colaborar en alguna acción social?” Pero es que yo ya colaboro. No llevo chaleco, ni asalto al transeúnte por la vía pública, pero mire, yo soy una ONG. Y es que de momento tengo una nómina. Colaboro con muchas labores sociales con mis retenciones e impuestos. Con el dinero que no llego a cobrar de mis horas de trabajo, promuevo algo tan admirable como el equilibrio ecológico, pues con ese dinero los consejeros de la Junta se fuman porros que reducen la extensión de los cultivos de marihuana (especie invasiva) y el rey mantiene a raya la población de elefantes en el castigado continente africano. Con mi dinero socorro –muy desinteresadamente- la mejora sanitaria de aquellos que se cambian de sexo, o a la de aquellos que cada fin de semana caen en coma etílico y han de ser asistidos por la Seguridad Social. Qué decir de mi desinteresadísima colaboración con el fomento de los derechos del trabajador, financiando con mi dinero (en forma de subvención) los miles de pasquines, pegatinas y pancartas de los sindicatos (cuya producción se ve que requiere muchos liberados sindicales), o los ingresos por el PER que sostiene a familias enteras (quien trabaje en el campo y viva en un pueblo lo sabe) cuyos miembros no han trabajado nunca ni tienen ánimo de hacerlo. Por supuesto, con mi dinero ayudo al bienestar social, tanto del erasmus que se va a emborracharse a otro país, porque el alcohol de aquí ya no “le pone”, como a los familiares de los políticos que cobran con mi dinero los puestos de trabajo diseñados a la carta, designados a dedo y de incierta utilidad. También fomento el estudio y la formación académica de calidad, pues, con mi dinero, los estudiantes de la pública (escuela y universidad) cada vez acceden a más becas económicas con peores notas, además de poder promocionar de curso de modo automático, así recortan en horas de estudio y les es posible dedicarse a lo lúdico. Y lo mejor, en esta época de crisis contribuyo a crear infraestructuras. Por ejemplo, cada vez que hay una huelga o una concentración de quinceemes, los municipios reponen contenedores quemados, tienen que limpiar las pintadas en cualquier edificio, despegar las consignas de sus reclamaciones hasta de las señales de tráfico, y arreglar desperfectos en el mobiliario urbano. ¿Con qué dinero? Con el mío. Y esto es solo una pequeña parte de lo que hago con lo que producen mis horas de trabajo.
Yo soy una ONG, a la que le podríamos llamar Organización de Nóminas de Gilipollas. Y es que contribuyo desinteresadamente, es decir, sin interés ninguno, a que unos cuantos se aprovechen del dinero que sumado mes a mes me permitiría alquilar un piso o comprarme un coche. Así que querido cruzrroja, búsquese una nómina y verá qué bien ayuda al desarrollo.

Monday, February 27, 2012

La fuerza de la razón


Vaya por delante que en las últimas elecciones generales no voté al PP, ni a ningún otro de esos partidos considerados de “derecha”. Lo digo porque la opinión pública es hoy más sensible a la tendencia ideológica de quien habla que a la razón de sus afirmaciones. No puedo votar a los que tan penosamente han hecho oposición a Gobierno tan lamentable como el de la anterior legislatura (a sus logros me remito).
No pretendo reivindicar nada en favor de nadie. Como mero espectador de lo que ha ido sucediendo en España en las últimas semanas, me limito a referir algunas curiosidades que me han llamado la atención y me han sugerido algún pensamiento.
Me voy hasta Valencia. Unos indignados alumnos de instituto de enseñanza media protestan cortando ilegalmente la vía pública. Carga policial, como reacción institucional de dureza más que discutible, según las imágenes que abundan en la red. ¿Víctimas? Los ciudadanos perjudicados por los que delinquen, por supuesto. Por supuesto que no. El mester de progresía arremete contra el Cuerpo Nacional de Policía y  contra la Subdelegación del Gobierno por coartar la libertad de expresar pacíficamente las propias ideas. ¿Y eso? Es que llevaban pancartas. En España, si llevas una pancarta, cualquier delito se debe considerar un acto de la legítima libertad de expresión. Por ejemplo atracar una oficina bancaria a punta de pistola, pero en lugar de con una media al uso enfundando la cabeza, con una palestina al cuello y una pancarta que reivindique los derechos sociales frente al capitalismo imperante. Siempre con una K de kilo o una viñeta denigrante.
Y bien, ¿qué expresaban libremente hasta ser reprimidos en sus derechos los que cortaron la vía pública? Pues no sé qué de recortes en educación. ¡Oh, paradoja! se quejan de recortes en educación aquellos mismos que no hacen otra cosa -en perjuicio de la calidad de enseñanza- que propiciar tijeretazos salvajes al horario de estudio. No es menester el dinero para adquirir conocimiento, sino ponerse delante de un libro y dedicar horas a la ardua tarea de estudiar. Lo que no hacían los pancarteros de Valencia, al menos esa tarde y las siguientes. Conozco sabios que no tenían más recursos que un libro, ni pizarras digitales en la escuela.
Y hablando de pancartas… ¿Cuánto dinero de las ayudas públicas destinarán los sindicatos a la financiación de sus pancartas, pegatinas, cabeceras de movilizaciones, carteles propagandísticos…? Parece que salen a millares cada día. No entiendo por qué hay que ayudar con el dinero de todos a que esos señores derrochen ideología barata (barata la ideología, no la imprenta).
Pues he observado eso; y también las movilizaciones que han tenido lugar o anuncian que tendrán lugar (con un mensaje apocalíptico que hace evocar a los jinetes funestos del fin de los tiempos) contra la reforma laboral que ha diseñado el Gobierno. Reforma al margen de los sindicatos, eso dicen aquellos a los que se les ofreció llegar a un acuerdo con la patronal. La reforma laboral la tuvo que realizar el Gobierno, dada la cerril capacidad de negociación de los sindicatos (oportunidad despreciada, que supone una muestra más de la incoherencia, si no de la inutilidad, de los que ahora quieren que se les tenga en cuenta).
Sí, observo movilizaciones, pequeñas movilizaciones en comparación con las millonarias manifestaciones en contra de las primeras iniciativas del anterior Gobierno, sí, el de Zp, ese que negó la crisis, y al que –con Rubalcaba en la sombra- se le fue la situación de las manos, por incapacidad manifiesta y conocida de todos. Sí, las manifestaciones a favor de la familia (foto arriba), en contra de la LOE y la Educación para la ciudadanía, las revueltas de los astilleros de Cádiz, las de los ciudadanos que pedían que el Archivo de Salamanca no fuese trasladado a Cataluña, la de la AVT… con más o menos razón, esas manifestaciones se realizaron, y ganaron por goleada en número y comportamiento (o ciudadanía) a los que ahora se movilizan con agresivos exabruptos. Aprovechar, pues, los afines al PSOE estas agitaciones como argumento político, es un arma de doble filo, que hiere más en este caso a quien la empuña que a quien se dirige.
Yo no soy un experto en economía, imagino que igual que casi ningún español de los que opinan en todos los medios posibles. Lo que sí sé es leer, y me consta que lo que se ha publicado en referencia a la reforma laboral, no es lo que se ha llamado “abaratamiento del despido”, solamente, sino otras muchas medidas. Que insisto, no sé si serán mejores o peores, pues no sé de economía, y a la vista está que de lo que dicen los sindicatos (UGT y CCOO) y el partido socialista no se puede uno fiar demasiado para determinar esa maldad o bonanza, pues hay sospecha o algo más acerca de sus intereses únicamente políticos. Quizá este fenómeno de manipular y sesgar la realidad se deba a otro recorte ya señalado, el de las horas de estudio, que imposibilitan al ciudadano leer y comprender, y por tanto le hace vulnerable a las artimañas de unos cuantos que pretenden arañar cuatro votos o proteger sus privilegios de “liberados”.
Lo último que he observado y esto sí que me da miedo, es que los partidos políticos de la democracia (ese sistema que se valore como se valore ha llevado a España al mayor bienestar de su historia) se rebelen contra sus instituciones y sus vías institucionales. Me refiero a la toma de postura que han tenido, concretamente, en contra de la sentencia a Garzón, el pataleo en Andalucía contra la juez que instruye el escándalo de los ERE (Griñán se queja de que coincida la acción judicial con las elecciones, como si encima de robar tuvieran que decidir cuándo se les puede pillar y cuándo no), el apoyo a manifestaciones ilegales, las opiniones contra la sentencia del caso Marta del Castillo… La razón de la ley y del derecho queda sometida por estos partidos -y cada vez más por la opinión pública- a los cambiantes vientos del sentir de una masa orientada interesadamente por quienes deberían defender y respetar la actividad del poder judicial, cuando no hay razones procesales objetivas para opinar en contra. Esto me da más miedo que la admisión de la izquierda abertzale en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, eso que en su día fue más escandaloso en las conciencias de algunos (cuando algunos incluye a las víctimas del terrorismo), la llamada “izquierda”, que ahora no hace más que quejarse, calló con un silencio complaciente, o bien se manifestó satisfecha por lo dictaminado por el Tribunal Constitucional.
Incoherencias y contradicciones que me dejan, como ciudadano, bastante desorientado a la hora de emitir un juicio bienintencionado acerca de la función pública de los políticos, de uno y otro lado, que se supone que buscan el bien de la nación y no el propio.

Wednesday, March 16, 2011

Granada Laica. Argumentos contra la Iglesia





Resulta cuanto menos llamativo, por no decir anacrónico, que en la España democrática del siglo XXI existan aún asociaciones denominadas laicistas, como es el caso de Granada Laica. El laicismo es por definición algo contrario a los fundamentos del orden democrático, ya que se define como una “doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa” (véase DRAE). Es decir, se trata de una doctrina, y como tal, pretender imponerla al conjunto de toda la sociedad, sería un totalitarismo, ajeno, pues a todo lo que se afirme democrático.
Por otro lado, pretender que por fuerza, el hombre o la sociedad sea independiente de cualquier organización o confesión religiosa, atenta claramente contra la libertad de conciencia, o si se prefiere, contra la libertad de las conciencias. Ni el Estado, que en una democracia es el pueblo, ni facción alguna dentro de ese pueblo, pueden intentar independizar al hombre de aquello en lo que en conciencia cree.
Este sutil jacobinismo, sin embargo, es visto con buenos ojos por una amplia muestra de demócratas. ¿Y cómo es posible ser demócrata y no tolerar expresiones religiosas públicas? No es posible. Pero como lo que el laicismo promueve encaja con la opinión pública, es decir, con lo políticamente correcto (ni más ni menos que lo que una minoría de personas organizadas en torno a los medios de comunicación promulga, señalando con efectos de luz y sonido lo que se debe y no se debe hacer), esta contradicción pasa con frecuencia inadvertida.
Cosa más difícil es saber argumentar de modo correcto estas reaccionarias ideas laicistas (reaccionarias puesto que reaccionan contra la expresión religiosa de los individuos y grupos humanos, algo presente en el ser humano desde antes incluso que las pinturas de Atapuerca, como se deduce de las imágenes rituales y el sentido sagrado de los enterramientos), si bien es verdad que no hacen falta, a efectos prácticos, muchos argumentos cuando se dice lo que la gente espera oír. Aún no he encontrado, por ejemplo, un argumento creíble para la supuesta neutralidad ideológica del laicismo. El laicismo no adopta una postura neutral por mucho que lo propaguen los que están en el poder endogámico de la universidad y la prensa. Se posiciona claramente en contra de algo. En contra. Eso no es neutralidad, se mire como se mire.
En concreto, me disponía hablar en este artículo de la asociación Granada Laica, un intento de eliminar todo lo que suene a Iglesia Católica en esta provincia. No digo que quiera eliminar –como dice el laicismo- la vinculación de los hombres con la religión, sino con la religión católica. Y a la página web www.laicismo.es me remito. Toda su actividad, como ahí se lee, se dirige hacia la Iglesia Católica. Básicamente en torno a tres cuestiones: los crucifijos en los lugares públicos (algo más que opinable y casi más cultural que religioso propiamente), la enseñanza de la religión en la escuela (algo que en una sociedad libre corresponde elegir a los padres, por derecho, no al Estado) y la financiación de la Iglesia en España (tema farragoso, donde se hunden hasta las cejas, puesto que al basarse en datos cuantificables y objetivos se vuelve contra ellos mismos, pues si algo no se puede criticar de la Iglesia, precisamente en estos tiempos de corrupción, es el ahorro y riqueza que de modo desinteresado produce en el Estado, véase http://blogs.que.es/8359/2008/6/24/dinero-la-iglesia-espanola-mitos-2).
Si la Iglesia desapareciera hoy de Granada, se perdería gran parte del turismo que visita templos, catedrales, museos, y nuestra Semana Santa, la procesión del Corpus Christi, etc. El turismo, no lo olviden, es la principal fuente de ingresos de esta ciudad. Si la Iglesia desapareciera hoy de Granada habría que incrementar el gasto en la escuela pública hasta equiparar el sueldo de los profesores de colegios privados y concertados al de los funcionarios de la escuela pública. Además el Estado debería pagar lo que ahora se financia de modo privado: la mitad de la escolarización. Habría que crear nuevos centros de acogida, asilos, comedores sociales y una gran cantidad de centros de servicios sociales por el estilo.
Por otro lado, si la Iglesia no hubiera estado nunca en Granada, no existiría la Universidad donde Granada Laica acaba de introducir una sucursal. No al menos una universidad tolerante de inspiración cristiana, ahora un poco menos tolerante por la inscripción de asociaciones antidemocráticas como UGR Laica (esperemos que no sean tan tolerantes y democráticos como las feministas profanadoras de Somosaguas de la Asociación Contrapoder o los grupos de jóvenes que irrumpieron violentamente un acto litúrgico en la capilla de la Universidad de Barcelona). Quizá si la Iglesia no hubiera estado nunca en Granada su universidad gozaría de la libertad de expresión propia de una madraza islámica, donde a buen seguro hubieran podido inscribir su asociación.
En fin, yo soy católico, lo digo públicamente y soy estudiante de la Universidad de Granada. Y ahí y en donde esté, voy a seguir siendo católico y lo que diga será católico, porque este Estado es democrático y nadie puede  venir a decirme lo que tengo que creer, precisamente porque el Estado en el que vivo es democrático y aconfesional.

Sunday, February 20, 2011

El corazón de las tinieblas


Leo en un suplemento cultural un artículo sobre el papel de fumar y su función de mensajería clandestina en algún país del mundo árabe para evitar la censura comunicativa del Gobierno. En otro momento del mismo día escucho lo que relataba Víctor Hugo en Los Miserables, acerca de su protagonista, un hombre del siglo XIX llamado Jean Valjean, condenado a 19 años de cárcel por robar un pedazo de pan.
Imaginaba al escuchar esta última historia que para poder crear hoy una historia de argumento similar habría que inventarse un lugar ficticio donde semejante arbitrariedad pudiera ser creíble. No obstante, volví a pensar en esos países donde hace falta cifrar consignas en papel de fumar, o donde confesar una creencia religiosa distinta a la del Estado te puede llevar a la horca. No. Aún hoy existen lugares donde la historia de Valjean puede ser verosímil, donde la arbitrariedad del poder burla cualquier idea de justicia, equidad y sentido común.
Pensaba estas cosas cuando cayó en mis manos un artículo de un famoso periodista que realizaba la ya clásica demanda de un avance hacia el pasado, una paradoja del progresismo, que añora tiempos de libertad como los mencionados del siglo XIX, y que reivindica de modo melancólico la autenticidad del buen salvaje, de lugares no civilizados, de culturas no capitalistas… como las del papel de fumar. Sí, una idea de progresar un poco extraña. Hacia los episodios y lugares más oscuros de la humanidad. ¿Malditismo? ¿Inconformismo? Llámenlo como deseen, que yo deseo denominarlo contradicción.
La contradicción de ser progresista que anda por su casa, es decir, que añora una civilización donde el pueblo fuma a sus anchas y evade clandestinamente los tentáculos del poder gubernamental, sin moverse de la silla del bar donde degusta un café, tal vez con las piernas cruzadas y libre de humos. Es fácil añorar lo que no se ha vivido, la tragedia cuando no es la propia carne la que la vive. Un progreso hacia la oscuridad, hacia el corazón de las tinieblas –como ya hizo un tal Conrad, hasta conocer el mismo asco-, es injusto, y su defensa inocula en la opinión pública la perjudicial creencia de que la civilización es arbitraria , en su sentido negativo. y que hay que proteger, como si fuera el patrimonio mediombiental o algo así, las expresiones culturales más oscuras de la humanidad, donde en realidad el día a día no es la aventura soñada desde un bar libre de humos, sino un infierno que hay que combatir, donde el ciudadano desea someterse a la ley de la civilización que los desagradecidos odian a la vez que se amamantan de ella, no siempre de modo legítimo, por cierto.

Saturday, March 13, 2010

La nueva idolatría



Quien haya leído alguna vez el Antiguo Testamento, así como algún libro de las civilizaciones de la antigüedad egipcia, persa, asiria, griega, romana, e incluso sobre las germánicas o cualesquiera que sean, se habrá percatado de la evidencia de la idolatría, un concepto de fácil comprensión en cuanto a su significado -la adoración que es profesada a los ídolos-, y difícilmente en cuanto al sentido de su práctica.
Pienso sobre este fenómeno religioso y me pregunto por qué resulta tan atractivo para el hombre el someterse a la servidumbre y a la veneración de algo que ha sido construido por él mismo. Cuando de niño me explicaban en qué consistía la idolatría, no me cuadraba en mis esquemas mentales que una persona pudiera pensar que una estatua que acababa de esculpir pudiera ser Dios. Ahora tampoco, la verdad. La diferencia es que cuando era niño estaba convencido de que los ídolos eran invenciones del pasado y que la humanidad los adoraba por ignorancia. Sin embargo hoy, en una sociedad construida por la razón y por el conocimiento científico, persiste la idolatría de una forma llamativamente extendida y me estoy refiriendo a Occidente.
Los occidentales somos capaces de renegar de la religión, de enaltecer el ateísmo como negación de un Dios único y todopoderoso y de mostrarnos crédulos y serviles a manifestaciones ficticias de las potencias divinas repartiéndolas en diversos fetiches. Lo observo en el deporte, más concretamente en el fútbol, en los grupos musicales, en los políticos, en las modelos, en los personajes cinematográficos o de las teleseries, en el manga… Descubro sorprendido que muchas personas a mi alrededor creen que su ídolo creado por humanos es Dios. Y lo imitan, visten como él, se peinan como él, piensan como en la tele nos hacen creer que piensa, llenamos toda nuestra realidad de carteles, póster, colgantes, fotos, imágenes, de sus cosas o de algo suyo (no me sorprende más un friki del manga vestido de Naruto que un seguidor de Ronaldo que, vestido con su camiseta, se quede sin dormir porque el Madrid haya sido eliminado de la Champion, ya que ambos, Naruto y el icono Ronaldo, son invenciones humanas), aunque sepamos que detrás de todo esto no hay nada, sólo nuestra imaginación o una realidad más o menos fantasiosa fruto del deseo, de lo que nos gustaría que fuera.
Podría ser que esta idolatría moderna no sea sino una forma más de ateísmo, puesto que en el fondo es la adoración de la nada, de una creación humana, de un objeto vacío y de una renegación y desconfianza del auténtico Dios, del Ser que da explicación de todo y que no ha sido creado, sino que es creador.
Si los hebreos caían continuamente en este peligro a pesar de las revelaciones directas de Yahvé-Dios y de las advertencias de los profetas y las prescripciones de su Ley, cuánto más caerán en la sumisión idólatra los habitantes de una civilización cuya diosa es una razón humana, que sólo puede prometer la tierra utópica de la concordia social y el bienestar perpetuo. La auténtica razón pierde entonces su valor y, devaluada, deja su trono a la imaginación y a la ficción, tan válidas, entonces, como la utopía atea del racionalismo.

Sunday, January 17, 2010

traiciones y tradiciones


Escuchar a Teresa Fernández de la Vega hablar de respeto a las tradiciones chirría tanto como escuchar a Ben Laden haciendo un alegato a favor de la paz internacional o a Fidel Castro reivindicando las libertades individuales y los derechos humanos. Un imposible metafísico.

Sin embargo, yo y muchos más, todo el que viera los informativos del viernes, pudimos escuchar las declaraciones que el viernes hiciera la vicepresidenta en rueda de prensa justificando la asistencia de Zp a una mañana de oración en Guasinton (guasa sin ton ni son) invitado por el idolatrado Oh! bama. Y decía la ínclita que ellos –los americanos- tienen unas tradiciones muy distintas de las nuestras y que hay que respetarlas.

Me agarré al sillón, porque la tal señora, representante de zal gobierno, lleva dos Zegislaturas cargándose a golpe de ley las tradiciones del país, a saber, formación religiosa en las escuelas, matrimonio, familia, tabaco, trabajo -
¿por qué no decirlo?- unidad territorial, y el propio concepto de España, que tiene por detrás una larga tradición histórica (la Historia de España). Sencillamente incomprensible. Respeta las tradiciones de su vecino y destroza las nuestras, las suyas.

¿Sabe Fernández de la Vega qué es una tradición? ¿Sabe Fernández de la Vega cuáles son nuestras tradiciones, tan distintas de las estadounidenses?

No comprendo por qué hay que respetar a unos y eliminar a otros (o enviar al margen, marginar). No comprendo qué depravación moral puede dar lugar a semejantes contradicciones, que por agravio comparativo, me ofenden.

Si es cazap o capaz de explicarlo que lo haga, pero sin enviar a una prepotente Pajín, que habla en los medio de comunicación a los españoles como desafiándonos, a la defensiva tal vez de nuestro sentido crítico que de antemano piensa ella que ha de estar a la contra (por algo será). Que hable Fernández de la Vega y lo explique, vaya o no vaya Zp a su desayuno gratis de huevos con beicon, y que dé la cara, esa tan dura que tiene para decir que tiene unos principios pero que si no les gustan (a los yanquis) tengo otros. Es una cuestión de dignidad pública.

Sunday, May 10, 2009

Reprobando la ciencia


No quería escribir sobre este asunto, pues ya lo han hecho muchos y porque pienso que no tiene necesidad de muchos argumentos lo que es evidente. Sin embargo, por cariño al Santo Padre y por amor a la verdad, aportaré mi granito de arena a este debate.

Me quería apoyar en dos argumentos, los únicos científicos que conozco sobre este tema, para defender las declaraciones del Papa Benedicto XVI a favor de la vida y el amor humano y en contra del preservativo. Se trata del muy desconocido caso Uganda, único país africano donde se reduce el número de contagiados de SIDA hasta casi desaparecer y del más cercano caso de incremento de embarazo entre adolescentes en España, curiosamente desde la penúltima campaña publicitaria del Gobierno para usar el preservativo (la del póntelo, pónselo).

En el segundo caso es evidente (lo dicen las estadísticas del propio Ministerio de Sanidad) que desde que hay preservativo hay más promiscuidad y más riesgo de embarazo precoz (10.700 casos en 2007). Del mismo modo que puede haber embarazo con preservativo, la lógica me lleva a pensar que puede haber contagio de enfermedades de transmisión sexual. Conclusión de los expertos del Ministerio de Sanidad: hacer una nueva campaña del preservativo para adolescentes y repartirlos a diestro y siniestro [¿?].

En el primer caso, es evidente que el Gobierno de Uganda promocionó la abstinencia sexual entre los jóvenes y las relaciones esporádicas para disminuir la promiscuidad y así el riesgo de contraer el SIDA. Resultados: desciende el número de contagios según datos de la Organización Mundial de la Salud y de las Naciones Unidas. En los demás países el SIDA no solo se mantiene, sino que aumenta. Conclusión de nuestro Gobierno: hay que mandar más preservativos a África para evitar el contagio de SIDA [¿?].

No quiero interpretar esto, a cada lector lo dejo. Ahora bien, no sé cómo pueden llamar irresponsable a Benedicto XVI por defender al hombre y a la mujer africana del mercado del sexo, quien tan irresposable e irracionalmente aplica medidas en su contra, y a los datos me remito y no a argumentos morales.

Wednesday, February 18, 2009

Autobús ateo


Esto de la crisis económica da que pensar. Estamos todos los españoles muy descontentos con la reducción de la calidad de vida tan estupenda de la que hemos disfrutado, y de la que en realidad seguimos disfrutando, y es que parece no haber en estos tiempos nada tan irritante como que nos toquen el bolsillo. Los euros han pasado a ser lo que el concepto del honor fue en el Siglo de Oro. Por nuestra nómina somos capaces de batirnos en duelo, e incluso de faltar al respeto y a la educación ya sea en la prensa, en el Parlamento, en las manifestaciones y en cualquier ámbito público o privado que haga falta.

Que nuestra paz interior se pueda ver alterada por una reducción de hábitos placenteros no necesarios para la subsistencia –consecuencia de tener que ahorrar una temporadilla- dice mucho en detrimento de una sociedad sin valores y sin virtudes, que a pesar de la crisis, no nos engañemos, sigue siendo opulenta, con perdón de la expresión.

Sin embargo, la historia de muchos pueblos, unos aún existentes, otros ya extinguidos, nos da una idea distinta del valor de la vida humana y de la existencia. Un valor no monetario. La vida se ponía al servicio de la sociedad y no de la satisfacción de los propios apetitos. Así, los ciudadanos atenienses se debían al ejército para servir a su ciudad, pero dejaban la lucha armada para cultivar el campo y recoger la cosecha. Los hombres más capaces de las sociedades medievales se dejaban la vida en la guerra. No tan lejano en el tiempo quedan los reclutamientos voluntarios en los Estados Unidos durante las guerras mundiales. ¿Qué valía, pues, la vida de una persona que se podía sacrificar en un combate de la forma más precipitada e ignorada? Un ideal. Un proyecto de sociedad que merecía la pena defender. Un remanso de paz para las generaciones futuras. Logrado el objetivo, el remanso de paz se pudre como el agua estancada y todo lo que en ella cae. ¿Así se pudre nuestra gente? ¿Qué hay hoy por lo que el hombre más preparado intelectual y técnicamente de la historia se aventure a entregar la vida? ¿El placer, la ausencia de dolor, el egoísmo en definitiva?

Probablemente Dios no exista, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida. Ese puede ser nuestro valor más excelso hoy, lo dice Dawkins y el transporte urbano. Pero hay quien cree en Dios, lo deja todo por Él y su vida es la única epopeya en favor de los demás que se ha escrito en nuestra cultura hedonista: el inconformista o el santo, según se mire. Pregunto al ateo en crisis: ¿seguro que es más feliz el que se queja por los euros que el que tiene un motivo para empeñar su existencia? Aunque sea a efectos prácticos, no merece la pena dejar de preocuparse para disfrutar de la vida, no al menos en el sentido del bus urbano.

Monday, January 05, 2009

Parque de las Ciencias de Granada


Esta vez sólo quería escribir unas líneas para felicitar al Parque de las Ciencias de Granada, no sólo porque de los que he visto me ha parecido el mejor con mucha diferencia, sino porque consigue ser educativo y despertar la curiosidad del visitante por la ciencia. Además divierte. Y es que este parque es muy interactivo, tiene muchísimos contenidos –es imposible verlo todo en un día- y está muy bien pensado y estructurado, ambicionando dar la respuesta a la pregunta “esto ¿por qué?” de modo divulgativo pero riguroso. Muy interesante, sobre todo para incentivar a los niños y adolescentes en la comprensión del curioso modo de funcionar del mundo que habitan.

Omitiendo esta vez aquello que se podría criticar del Parque –que como cualquier otro proyecto siempre tiene algo mejorable-, pienso que es un ejemplo de limpieza, de orden y de buena atención de los empleados y monitores, y debo reconocer que cuando uno se retira del Parking paga con cierto extraño agrado el ticket, convencido de que la inversión mereció la pena.

Monday, December 29, 2008

Tierra o el cansineamiento global


De nuevo el cansino ese ha llegado a nuestros hogares, esta vez no con un altavoz y un afilador de cuchillos, sino en formato dvd y con un ecologista misántropo. Se trata del documental Tierra, que ayer me dispuse a ver con toda la buena intención de deleitarme con las hermosas imágenes de la naturaleza que recoge, acompañadas de la cálida voz de Constantino Romero, un clásico. Mi chasco fue descubrir nuevamente el repetitivo discursito del calentamiento global, asumido como un dogma incuestionable y además causado indudablemente por el hombre, un ser que parece encontrarse al margen del mundo, como segregado, que no pertenece a ese mundo maravilloso de animales, plantas y fenómenos atmosféricos.

Está bien que se proteja la vida del oso polar, y que un puñado de adinerados se dediquen a grabarlo en vídeo para que todos nos sensibilicemos con sus problemas. De verdad, así lo pienso, me encantaría que el oso polar, el mayor mamífero cazador terrestre, viva muchos años. Yo mismo soy un gran amante de la naturaleza. Por eso me encanta también que se conserve la especie humana, que se presenta como el terrible enemigo del planeta, entre otras cosas porque con sus cultivos en el sur de África, está quedándose con parte del agua de los exhaustos elefantes. ¿Por qué no se graba al exhausto niño que muere de malaria a causa de un agua insalubre que no se puede tratar por cuestiones ecológicas?

La vida del ser humano hay que defenderla con el mismo interés, al menos, con el que se defiende a los animales y a las plantas con las que un grupo de individuos (los que están en la escala superior del ciclo del ecologismo activo) hacen su negocio para vivir con todo el bienestar que les ofrece la sociedad industrial que critican. Mucho se puede discutir sobre esto, pero no me creo nada de las buenas intenciones ecologistas hasta que no los vea partirse la cara por el desarrollo de la vida del hombre, igualmente ecológica, peligrando actualmente desde su gestación hasta su fin, a causa de la amenaza del aborto, el hambre, el subdesarrollo, la explotación y la eutanasia. Entre otras cosas porque no resulta muy natural proteger a especies ajenas y destruir la propia.

No se puede decir mucho más en un artículo tan breve acerca de los argumentos del calentamiento global y del ecologismo, lo que sí se puede decir es que si es fácil manipular la información que nos llega de cosas tan cotidianas y comprensibles como la política local, las partidas de los presupuestos municipales, la concesión de suelo para la construcción... cuanto más con temas de física, biología y meteorología, de los que la gente de a pie no suele conocer más que cuatro nociones elementales y no siempre con mucho fundamento.

Thursday, July 10, 2008

Tiempo de silencio


Estamos llegando a tiempos difíciles de superar en hipocresía, o en su ausencia, entonces de estupidez. Sí, porque hace unos meses nuestra magnífica vicepresidenta, Santa Teresa de la Vega -como ya me escriben algunos alumnos en sus exámenes de Literatura por santa Teresa de Ávila-, se quejaba ante la insurrección de padres por la imposición de la Educación para la Ciudadanía, asegurando que las leyes hay que cumplirlas. Sin embargo en estos días hemos visto cómo los mismos que aseguran que las leyes están para cumplirlas –el Gobierno-, dan todo su apoyo a las clínicas donde se han practicado abortos ilegales, es decir, que se han pasado la ley por el arco del triunfo.

Lo que agrava esta descarada contradicción, esta tremenda falta de vergüenza, es que aquellos a los que apoya el Gobierno democrático de una nación moderna están asesinando a niños incluso ya nacidos, con oxígeno en los pulmones (a los sucesos acaecidos me remito). Están aprovechándose de unas mujeres con problemas para sacar tajada económica. Y el Gobierno les apoya, y cambia esas leyes que se suponen que están para cumplirlas.

Y resulta que las leyes que promueve este Gobierno de santones laicos están resultando una excelente eugenesia que está acabando con los síndromes de Down, con las personas con malformaciones, con los “indeseados”, además a buen precio, y sin usar gases de efecto invernadero, como en Auswich. Lo malo es el resultado, que no es la selección de unos individuos arios, sino más bien chaparritos y vaguetes, y un poco gilipollas, por qué no decirlo, incapaces de decir “por favor”, de dar las gracias o de aprobar la ESO. Es que somos malos hasta para seleccionar. Y eso por no decir nada de la eugenesia de la LOE, que pretende exterminar cualquier mente con capacidad crítica, de abstracción o de análisis. Se pretende una selección de mentes planas que crean y repitan todo lo que escuchen por la tele.

A mí me escandaliza este Gobierno. Me tortura la conciencia ser ciudadano español, y desearía tener la oportunidad de irme a otro sitio. Sin embargo, es muy grave que un padre no matricule a su hijo en la asignatura de adoctrinamiento en la hipocresía-estupide z(p) socialista. Y es que claro, si esa asignatura consigue divulgar las ideas que pretende (sería de las pocas asignaturas donde los niños aprendiesen algo, lo que es meritorio en cualquier caso), entonces todos pensaremos que abortar a un individuo de 24 semanas es más progresista que abortar a uno de 10. En fin, si con algo así se puede salir a los medios de comunicación y hablar pontificando, en lugar de dimitir, es que en la sociedad que lo permite y vota, e incluso en la oposición, ha empezado a hacer efecto este “soma” que el socialismo inyecta en los ciudadanos como un veneno.

Wednesday, February 13, 2008

El legado de la tradición


A lo largo de la historia el ser humano ha ido aprendiendo y descubriendo qué conductas son adecuadas para adaptar el entorno a sus necesidades y para no equivocarse al hacer uso de su libertad. Para ello ha hecho la selección de aquellas conductas que ha comprobado que son beneficiosas y ha descartado aquellas otras cuya experiencia habría sido negativa, alimentando así un legado común que se ha transmitido de generación en generación, de padres a hijos, familiarmente, al que denominamos cultura.

La cultura, originariamente transmitida de modo oral debido al reducido número de individuos que conformaban las primitivas comunidades humanas, así como por sus escasos contenidos, fue paulatinamente conservándose en documentos escritos a causa del crecimiento de conocimientos –tantos, que peligraba su conservación en la simple memoria- y del aumento de la población. Así comenzó la Historia.

Referida a cualquier aspecto relacionado con el modo de desarrollar la vida humana (gastronomía, agricultura, ganadería, industria, etc.), la cultura alcanza su más profunda sabiduría, no en el aspecto técnico, sino en aquello que el hombre aprecia por encima de cualquier otra cosa: la consecución de la felicidad. El camino del hombre hacia la felicidad no es nada fácil, bastaría observar la cantidad de gente que no ha logrado ser feliz. En parte este camino no es fácil, porque se encuentra lleno de bifurcaciones a causa de esa característica del ser humano que es la libertad.

La cultura ha acumulado y transmitido unas reglas morales, antes asentidas como de sentido común, por ser común –universal- su reconocimiento, reglas que orientan la elección de la libertad. Muchos hombres y mujeres han comprometido su vida –a veces hasta la muerte- por descubrirlas y conservarlas en beneficio de las generaciones futuras.

Ninguna función debería ser más importante en una sociedad que la de conservar, aprender a interpretar y transmitir su legado cultural –la tradición- que dejaron sus antepasados más o menos directos. Precisamente se ha de cuidar mucho, pues gracias a este acopio de saberes prácticos y teóricos, la sociedad encuentra un peldaño desde el que tomar impulso para seguir creciendo y conoce, sin tener que probarla, cuál es la piedra en la que puede tropezar y cuáles son los daños que produce esa caída.

¿Dónde está la cultura de nuestra sociedad de hoy? ¿Dónde se conserva? Sin duda en las familias, donde se transmite de modo espontáneo y duradero, con la fuerza del prestigio moral, los conocimientos fundamentales para la supervivencia y los criterios para no ser desdichados en nuestras elecciones. Y en los libros, donde se escribe todo aquello relacionado con lo que otros ya han vivido (Historia), ya han pensado (Filosofía), o ya han sentido (Arte, Literatura...). Evidentemente, reconocer lo que otros nos enseñan exige un cierto grado de confianza y de humildad. Sin embargo, cuando el legado ha sido donado por gente de fiar, hasta el punto de haber dado su vida por conservarlo (tantos padres y madres de familia, militares, investigadores, mártires y santos, etc.) rechazar su doctrina de plano o intentar comenzar de nuevo no tienen más explicación que la soberbia y un criticismo furibundo disfrazado de un falso espíritu crítico.

El que desdeña la tradición, desconfía. El que desdeña la tradición cae en la trampa de querer probar esa piedra en la que otros ya han caído.

En estos tiempos, parece que ser progresista es sinónimo de rechazar la tradición y luchar por su destrucción. La doctrina de siempre es etiquetada como moral de otros tiempos, y los clásicos son condenados al rincón de la erudición y el elitismo. Parece que la educación quiere prescindir de las humanidades, y la Filosofía y la Literatura son desplazadas por los conocimientos de índole técnica e instrumental, relacionado con el pensamiento lógico matemático. Un Gobierno que dirija al país por este camino lleva a la sociedad –bajo la bandera del progreso, curiosa paradoja- hacia su “deseducación” en el terreno del la moral y costumbres, es decir, en el aprendizaje de la buena elección el hombre volvería al origen de los tiempos, a una época donde todo conocimiento heredado habría sido olvidado, ocultado o destruido. No obstante, en esta nueva Edad de Piedra moral, el hombre contaría con los medios más ricos que la técnica humana haya jamás conocido, un instrumento esta nueva ciencia, que en manos de un ser como el nuevo hombre que se pretende, podría irremediablemente volverse contra su propio autor.

Me pregunto, pues, si no será este el momento de releer esos libros como Un mundo feliz de Huxley o el Fahrenheit 451 de Bradbury. Quizá estos libros conserven una enseñanza que aún nos podría ser de provecho en estos tiempos modernos.

Friday, January 04, 2008

Suspenso en democracia


No termino de comprender el concepto de Gobierno de una sociedad democrática que tienen estos socialistas del PSOE, si es que a ZP y compañía se les puede seguir asignando el termino socialismo. Hago una trasgresión para señalar cómo de hecho, los tradicionales socialistas cada vez están más confundidos acerca de las pocas –pero polémicas- leyes que promueven estos individuos. No hay que olvidar que antes de que el PSOE se encontrase con el poder por un trágico y lamentable golpe de fortuna, estaba en una profunda crisis de liderazgo e identidad, de la que aún no termina de levantar cabeza, aunque lo disimule con las borregas palabras manipuladores de su siervo PRISA.

En fin, que en un Estado democrático la iniciativa debería ser de los ciudadanos, no de un grupo elitista –en cuanto grupo pequeño, no, a la vista está, en cuanto a la posesión de capacidades superiores- que señala a su pueblo qué es lo más conveniente. Lo digo porque resulta que la legislatura de súper Z ha coincidido con la que mayor número de manifestaciones ha contado en contra del Gobierno y, además, siendo algunas de éstas las más numerosas jamás vistas en nuestras calles y las más cívicas, respetuosas y alegres y positivas.

La manifestación de la familias, más de lo mismo: se rebaja el número de participantes de modo que parece incluso ridículo, se desoyen y desestiman las peticiones ciudadanas, y lo más insólito, se ataca a los ciudadanos desde el mismo Gobierno, es decir, se abre un enfrentamiento directo con los ciudadanos.

Sepan esos preclaros políticos -tan paternalistas que nos señalan dónde está la verdad, quiénes son los buenos y quiénes los malos, y cuáles son las tradiciones y costumbres que deben tener los españoles, sin que nadie se lo pida y sin ser esa su función-, que detrás de los manifestantes siempre hay un grupo mayor aún, que comparte esas peticiones e ideas, y que por diversos motivos no han llegado hasta presenciarse en la calle, por ejemplo yo. Y que incluso si fuera una minoría –como se ha visto que no es-, no entiendo por qué motivo esa “minoría” es menos digna de ser escuchada y tenida en cuenta que la minoría nacionalista y terrorista que tanto por saquillo están dando a la soberanía e integridad de la nación que llamamos España, y que se asienta sobre unos valores que los españoles queremos conservar y transmitir.

Saturday, October 20, 2007

Una verdad ¿incómoda?


La Junta de Andalucía va ya por la cuarta modernización -aunque los andaluces no nos hayamos dado cuenta-, y la España de la Z –antes de la Ñ-, va muy por delante en lo que se refiere a reformas sociales (educando ciudadanos, cambiando el concepto de matrimonio, experimentando con embriones, instaurando el divorcio express, reescribiendo la historia, realizando una nueva configuración territorial de España, negociando con asesinos…) en Europa. El “progreso” ha sido su estandarte. Así como el PP se apropia de la bandera nacional, el PSOE se apropia de la dichosa palabra, y la enarbola, vacía de significado, contra cualquier ataque de conservadores y reaccionarios fascistas y retrógrados.

La historia debe ir hacia delante, romper los moldes y no tener miedo a que surjan nuevas circunstancias y nuevas sociedades, dirán nuestros ilustrados progresistas. Bien, entonces por qué no aceptan que la Naturaleza debe seguir su camino y no intentar conservar eternamente el estado actual de ¿equilibrio? en el que se encuentra. Hay que ir hacia adelante y no tener miedo al calor, al deshielo, a la muerte de osos polares, o a la sequía y desertización. La naturaleza está cambiando, como lo lleva haciendo desde siempre –la Ley de Memoria Histórica debería revisar las glaciaciones- y la Junta de Andalucía y súper ZP –ahora sólo zúper Z-, parecen no querer ser progresistas y se vuelven conservadores hermanándose con la verdad incómoda de Al Gore, ¡lo que son las cosas! ¿Por qué no puede ser mejor un Medioambiente diferente? ¿Qué valor absoluto hay en este clima que se deba salvaguardar de un modo tan urgente?

Desde esa lógica, tan relativa es la sociedad como la Naturaleza, además, en ambas interviene el hombre de un modo decisivo ¿A qué entonces esa doble actitud?

Monday, October 08, 2007

Un proyecto, por caridad

Soy un pobrecito e insignificante lector y oyente de los informativos de nuestros medios de comunicación. En otros artículos por el estilo de este que ahora escribo, he dejado mi parecer acerca del enfoque trágico y pesimista en el modo de tratar y seleccionar los titulares, que a juzgar por estos epítetos, tal vez pretendan crear alarma social o desprestigiar determinadas actitudes sociales y políticas; pero no se trata de comentar una vez más este asunto.

En esta ocasión me gustaría pedir a los señores políticos que tanto nos “cansinean” con sus intervenciones públicas que dejen ya de denunciar y acusar la malísima y paupérrima gestión de unos y de otros partidos y que se dediquen a pensar, a dar ideas, a ilusionar con sus proyectos, a incentivar la responsabilidad ciudadana, o al menos facilitarla. Es por ejemplo el caso del PP, que dice verdades como templos respecto al modo de gobernar, tan opinables como las del PSOE que nos gobierna.

Todo está muy mal, dicen. Ciertamente, a mí me parece que bastantes de las decisiones del gabinete ZP son aventuradas, paradójicas e incluso absurdas y contradictorias. Es bastante probable, no obstante, que todos esos disparates en materia de educación, política territorial, relaciones internacionales y delicados asuntos de bioética y moral como la investigación con células madre, reproducción asistida, etc., respondan a un proyecto bien definido, y no a dar palos de ciego; otra cosa es que este “nuevo Adán” no diga cuál es el proyecto que tiene entre manos –él sabrá por qué-, y que juegue al despiste.

Puede ser, pero no es excusa para desarrollar una política a la defensiva, de huida hacia adelante. La oposición al Gobierno, si de verdad se considera portadora de unos valores nacionales made in Spain, debe comprometerse con ellos y ser capaz de ilusionar a los ciudadanos con esa España diferente que ellos propagan sin especificar de qué se trata. Por mi parte entiendo que la España del PP es una España de color amarillo y rojo, muy bien; perseguidora del terrorismo, muy bien; con una política hipotecaria mejor que la actual -eso dice-, y me parece muy bien. Pero ¿eso es un concepto de España? Si me quieren vender la burra que se mojen, que me digan qué España quieren, qué España es esa que hay que preservar de los nacionalismos, qué valores y qué tesoros culturales hay que merezcan la pena luchar por ellos y que realmente enriquezcan la vida de una persona. Desde luego por los tres anteriormente citados yo no doy un voto ni me comprometo, sería como comprometerse con una hipótesis formulada con datos inciertos. Mucho me temo que el PP tampoco tenga ningún proyecto, o si lo tiene, que no responda a una visión de conjunto, y si la tienen, que no se atrevan a mostrarla.

Quien sólo sabe enseñar los dientes cada vez que algo le disgusta, aparenta ser una criatura que viviría mejor si el otro no existiera, y eso es inadmisible. Mal Gobierno tendría España si sujetos así acceden al poder siguiendo tan violenta estrategia. Pienso que la verdad hay que mostrarla, no imponerla. En fin, tampoco quiero con esto hacer un alegato en favor de la triste política socialista, que sólo ofrece más de lo mismo, pero que en este caso no será el objeto de mi crítica. Lo único que me gustaría como ciudadano cualquiera que soy, es que los políticos cumplan su función y se pongan al servicio de la sociedad con su trabajo, en lugar de realizar una analfabeta política de acoso y derribo que llega a resultar un insulto a la inteligencia de la gente sencilla, de la gente que aspira a poder desarrollar su vida familiar y su trabajo con libertad y seguridad, sin temer los problemas inventados con que nos amenazan políticas tan precarias y subsidiarias de “profesionales” muy mal preparados.

Lo único que pretendo formulando esta utopía es que no nos tomen por necios, y si lo hacen, porque realmente piensen que lo somos, que no nos bombardeen con su presencia continua en telediarios y noticieros. La sociedad la componen y la mueven los ciudadanos, en una democracia ellos deberían llevar la iniciativa, no los cargos públicos, al servicio de tal iniciativa.